Pablo Orleans -05/04/2012- Cuando algo -o alguien- se queda obsoleto, arcaico y trasnochado, se pueden hacer dos cosas. O rejuvenecerlo, o eliminarlo. Rejuvenecerlo supone un gran esfuerzo que en multitud de ocasiones supone más problemas que beneficios. Cambiar las cosas envejecidas supone mayor coste que cambiarlas por algo nuevo, fresco y justo. Cambiar sin perder es una utopía. En cambio, eliminar y crear algo nuevo es mucho más sencillo, mucho más beneficioso (porque es nuevo), mucho más útil y mucho más nuestro. Algo así pasa en este querido país de sinvergüenzas, soplagaitas, oportunistas y codiciosos. Algo parecido nos pasa con nuestra joven, actualizada y bisoña monarquía. Es hora de decidir. Cambiar para que todo siga igual o eliminar y crear la III República.
![]() |
Imagen | Unidadcivicaporlarepublica |
En este querido país de esgarramantas, embusteros y chandros existe la malintencionada relación entre el concepto de República y la izquierda más radical. Si bien es cierto que las Repúblicas en España fueron de izquierdas, en multitud de países en el mundo donde la República está instaurada (véase Francia, EEUU, Alemania o Italia) gobiernan derechas, izquierdas y centros de igual modo -y no les va tan mal-, sin la obligada figura de un señor que, en nuestro caso, sólo nos da problemas. Además, y si por una cuestión política fuese este discurso, no debemos olvidar gracias a quién, nuestro monarca Juan Carlos I, está como rey de España.
La República sería nuestra. Y sería justa. Nadie elegido a dedo. Nadie privilegiado simplemente por nacer. Estamos en el siglo XXI, aunque no lo parezca, y los reyes que son reyes por un don divino son milongas del medievo. Despertemos y no dejemos que una cuadrilla de mentecatos que se han creído más que nosotros se nos rían a la cara. Creo que ya estamos lo suficientemente jodidos como para tener que aguantar las gilipolleces de una familia que es demasiado irReal como para creerla. ¿De verdad creéis, queridos lectores, que alguien que ha nacido del mismo modo que nosotros y por el mismo sitio que nosotros tiene que tener más derechos y mayores privilegios que lo demás? Yo, sinceramente, no.
Y estoy hasta la punta de mi noble miembro viril de que los que parecen lelos y hablan como lelos se me rían a la cara como si el lelo fuese yo. No se lo merecen desde un principio, pero ahora mucho menos. No se merecen estar donde están. No se merecen ser nuestros representantes de cara al mundo. Yo digo sí a la III República española. Y creo que todo aquel que diga vivir en el siglo XXI, también debería decirlo. Alto y claro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario