Pablo Orleans -04/06/2015- Leo en Público que el TTIP (Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión, en español) o la estrategia secreta de EEUU y la UE para quitar el poder a los gobiernos en favor de los mercados y las grandes multinacionales, es un juego de niños. Leo que ahora las reuniones que preocupan a medio mundo por la pérdida de derechos en los trabajadores de los países involucrados y, por ende, en la práctica totalidad del planeta, es en realidad una cortina de humo para ocultar algo más gordo: el TiSA.
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Imagen | Scottish Socialist Voice |
Pero, ¿qué es el TiSA? Pues otro acuerdo todavía más grande y antidemocrático que el TTIP que tanto nos preocupaba. Según Público, quién publica documentos filtrados por Wikileaks, el TiSA (Trade in Services Agreement) es "un acuerdo todavía más antidemocrático de intercambio de servicios entre medio centenar de países, incluida España, que no sólo se está negociando en el más absoluto de los secretos sino que se pretende que siga clasificado, oculto al conocimiento público, durante otros cinco años cuando ya haya entrado en vigor y esté condicionando el 68,2% del comercio mundial de servicios". Es decir, que si el TTIP nos preocupaba, éste nos tiene que acojonar. Si el TTIP iba a tirar por tierra los derechos de los trabajadores y el poder de decisión de los estados, el TiSA lo supera.
Quiere decir que si estos acuerdos fructifican (y no creo que tengan intención de frenarlo) quien decidirá nuestro futuro, nuestro trabajo, nuestra vida en general, no serán ni PP, ni PSOE, ni PODEMOS ni Ciudadanos. Serán los mercados, el gran capital y las grandes multinacionales quienes, si ya bastante mandan en nuestra rutina y en nuestro bolsillo, de ahora en adelante nos harán ser veleros ante su vendaval. Ahora bien, si este acuerdo fructifica será gracias (por culpa) de los responsables en la UE, entre los que están -apoyando el acuerdo- responsables del Partido Popular.
Señoras y señores, o despertamos o nos van a despertar con otro guantazo que no sé si vamos a resistir. Si esta crisis está siendo grave, no me quiero imaginar cómo debe ser un mundo controlado al cien por cien por los poderes avariciosos. Quizá, su único objetivo sea tensar tanto la cuerda que al final se acabe rompiendo y sea una guerra la que, como antaño, reorganice todo, eso sí, perjudicando los sueños y beneficiando a los dueños.
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